sábado, abril 14

Obsesiones

La obsesión es una mala compañera. Tiene la facultad de perseguirte aunque intentes esconderte de ella. Pues al huir, no dejas de pensar si seguirá ahí, acechando, y efectivamente eso hace que vuelva.

Desgraciadamente tengo varias obsesiones. Por suerte tengo tantas que ya no caben más en mi habitación, y tendrían que irse con otro. Me obsesionan los libros que tengan algo que decir, las películas de Billy Wilder, la música con voces claras, las fotografías sin retoques y los recuerdos malos.

La obsesión de los libros me acompaña desde muy pequeña. Aún guardo la colección del barco de vapor y mi preferido, El pirata Garrapata. Recuerdo que mis padres me llevaron a comprar un libro y, después de mucho meditar, pues siempre pienso mucho las cosas, me llevé ese. Tengo tantos que no me caben. Pero algún día les daré una habitación entera para ellos solos, por acompañarme durante tanto tiempo.

Con la música me pasa lo mismo. A pesar de mi pasado oscuro, fui descubriendo otros mundos y sonidos. Aún me acuerdo la primera vez que escuché a Muse. Me los topé en la Mtv cuando aún ponían música. También me acuerdo de La sonrisa de Julia y de Vetusta Morla. Recuerdo a Nacho Vegas en el Sonorama y cómo acabé devorando su voz. En definitiva, no sé cómo ni por qué, me acuerdo del primer contacto de todos aquellos sonidos sin los que me sentiría vacía.

Las películas de Billy Wilder son una nueva obsesión, en realidad me obsesionan todo tipo de películas, pero la novedad atrapa.

Y por último, los malos recuerdos. No entendía por qué estaban ahí, pero ahora creo que tengo una vaga explicación. Siguen conmigo porque aún no he podido curarlos, y hasta que no lo haga, ahí seguirán. No los he cerrado, no puedo mirarlos sin sentir dolor por ellos...esa es mi peor obsesión.

Tengo muchas más, pero me gustaría seguir teniendo vuestro respeto. De momento.

1 comentario:

Gianfranco Guredi dijo...

Las obsesiones nos acompañan siempre, y no es tan fácil librarse de ellas. Pero hay que ser paciente y constante, ver las cosas desde lejos, y seleccionar cuales son las buenas y cuales las malas. Fomentar las primeras y huir de las segundas.

Cúralo cuanto antes pero sin prisa, que las cicatrices desaparezcan.