lunes, septiembre 20

En 1984 ocurrió todo

Y de repente la sangre se mueve a más velocidad de lo normal, los latidos se sienten más fuertes y parece que el corazón fuera a salirse del pecho, porque no tiene espacio para retorcerse dignamente en proporción a la angustia que siente. Es de repente, sin avisar, sin que pase nada, sólo de repente noto cómo se me va la cabeza al infierno, un lugar donde el tiempo no corre cuando quieres que pase más deprisa, donde el cielo tiene ese color que no soportas, la gente decente se funde y los indecentes viven para siempre. Es allí donde está mi cabeza ahora, quemándose poco a poco sin llegar a consumirse del todo.

Mis movimientos se tornan extraños. ¿Desesperados quizás? No puedo dejar de moverme, creo que si estuviera quieta...

Y tal como viene se va. Dejando un pequeño rastro de inexistencia y vergüenza. Intento hacer como si no pasara nada, pero mi doblepensar aún no es lo suficientemente fuerte como para engañarme a mí misma sobre esto. Debería volver a leer "1984" y aprender de la sociedad del Gran Hermano, continuo engaño, continua ingenuidad. Gran libro. Sólo una mente perturbada podría haber escrito eso.

1 comentario:

Gianfranco Guredi dijo...

O una mente extremadamente lúcida.

Estoy ahí.

Y se me acaba el tiempo, el cual no existe.